«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación»

EVANGELIO DE HOY: CONVERSIÓN DE SAN PABLO Marcos16,15 18.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

PARA VIVIR LA PALABRA:

Celebramos hoy la conversión de Saulo de Tarso. Es el acontecimiento más importante de los primeros años de la Iglesia. El Evangelio nos recuerda el envío o la misión de la Iglesia a proclamar el Evangelio al mundo entero. Pablo, tras su conversión, será el primero de los Apóstoles en llevar a cabo esta misión. Tanto con sus viajes apostólicos entre judíos y paganos, como con sus escritos, que serán fundamentales para comprender tanto el misterio de Cristo, como el misterio de la Iglesia y su doctrina. Él mismo nos ofrece el testimonio de su vida:

«Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran.”

Era realmente el terror de los primeros cristianos en territorio judío y sus alrededores. Y un buen día el Señor le salió al encuentro:

“Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Yo pregunté: “¿Quién eres, Señor?” Me respondió: “Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.” Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: “¿Qué debo hacer, Señor?” El Señor me respondió: “Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer.” Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco.”

El Señor cambió el rumbo de su vida.

Y ahora se pondrá a los pies de sus perseguidos, para recibir de ellos, en la persona de Ananías, que lo bautiza, la luz que alumbrará su camino el resto de su vida.

“Un cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: “Saulo, hermano, recobra la vista.” Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: “El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados.”» Hechos 22,3 16.

A través de él, seguiremos recibiendo la luz del Espíritu cuantos bebemos en la fuente de su sabiduría que nos ha dejado, como tesoro inagotable, en la inspiración de sus escritos, 11 cartas, más lo que Lucas nos transmite los Hechos de los Apóstoles. Sigamos su asombroso ejemplo y sus enseñanzas.

Que pases un día feliz, viviendo la conversión.